febrero 15, 2015
Chicagoland se refiere al área metropolitana de Chicago y, desde antes del imperio Schwinn, era el corazón de la industria ciclista estadounidense. Las fábricas más grandes, las tiendas más elegantes, la mayor cantidad de campeones de carreras, la mayor cantidad de oficinas de empresas de bicicletas en el extranjero, etc. No es de extrañar que el patinaje de velocidad (tan centrado en los cuatriciclos como cualquier otro deporte) llevara a los atletas a alternar entre el ciclismo y el hielo, una dinámica productiva.
La Asociación de Distribuidores de Bicicletas de Chicagoland (CABDA) organizó durante años ferias de distribuidores, a muchas de las cuales tuve la suerte de asistir. Eran grandes, con muchos seminarios, y todos parecían más involucrados que en Interbike o en las pocas ferias para consumidores que aparecen y desaparecen. Dejaron de celebrarse a principios de la década de 2000, posiblemente como una víctima colateral del colapso de la fabricación de bicicletas en Estados Unidos y de la industria manufacturera del Medio Oeste en general.
Es difícil de imaginar, pero a finales de los 80, Schwinn fabricaba casi un millón de bicicletas al año en Estados Unidos. A principios de los 90, esa cifra era cero. Impresionante.
¡El espectáculo ha vuelto!
La semana pasada (11 y 12 de febrero de 2015) expusimos allí y fue un placer conocer a los valientes propietarios y al personal que desafiaron los 48 cm de nieve que cayeron el día antes de la inauguración. La nevada era peor conforme se avanza hacia el norte (Wisconsin, Minnesota). Estos valientes escucharon atentamente y ofrecieron muchas sugerencias. Expositores y asistentes quedaron satisfechos.
Qué divertido es mostrar cómo P&K centra sus trabajos a mecánicos y dueños de talleres agradecidos y bien informados.
Las máquinas de radios Morizumi atraen la curiosidad.
También impartí dos seminarios sobre temas que abordaré en próximas publicaciones. Uno, cómo tener éxito con ruedas de alta gama y, dos, estrategias exitosas para el departamento de servicio. No es necesario tener ni trabajar en un taller para beneficiarse de esta información. Las soluciones a estos temas siguen siendo difíciles de encontrar en el ciclismo, problemas que comparten otros deportes y empresas.
¿Qué sería un evento ciclista del Medio Oeste sin Richard Schwinn (de Waterford Precision Cycles)?
Por último, un agradecimiento especial a Jim Kersten (y su familia) y Greg Miller, los organizadores del espectáculo, y a los demás voluntarios. Una noche hacía -18 °C, así que se necesitó mucho trabajo en equipo.
Buena suerte a CABDA para sostener y expandir este evento tan necesario.
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